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Muestra de YITAICHI Escuela de Tai Chi Chuan

13/12/2008

15:12


Publicado por

lisandro

Muestra de  YITAICHI  Escuela de Tai Chi Chuan

El sábado 20 a las 20 hs.

en Pasaje Casablanca 1554 (Paraguay al 3600)

  

   Cito a Alan Watts (…) El yoga sexual debe verse libre de un error de comprensión ligado a todas las formas de yoga, de “práctica” o “ejercicio” espiritual, pues todas estas palabras inapropiadas sugieren que el yoga es un método para la progresiva consecución de determinados resultados –y esto es exactamente lo que el yoga no es.

   Yoga significa unión, es decir, la verificación de la identidad interna del hombre con Brahma o el Tao, y hablando estrictamente no se trata de un fin para cuya obtención puedan existir métodos o medios, pues no pueden ser objeto de deseo. El intento de conseguirla la aleja inevitablemente. Las “prácticas” yoga son por lo tanto expresiones sacramentales o “celebraciones” de esta unión, (…) Los medios son irrelevantes respecto a lo que ya es suficiente. Así, la contemplación o meditación que pretende un resultado no es ni contemplación ni meditación, por la sencilla razón de que la contemplación es conciencia sin pretensión. Naturalmente, tal conciencia es concentrada, pero no es “practicar la concentración”; es concentrada en todo lo que resulta ser su “eterno ahora”. Naturaleza hombre mujer pg. 192 y ss.

 

   La lectura de ese texto de Alan Watts me llevó a estas reflexiones que les comparto:  

   Como todas las cosas el Taichi  puede ser muchas cosas diferentes aún siendo la misma (oh Borges), de acuerdo a la actitud hacia él de quien lo viva; desde arte marcial interno, meditación en movimiento, ejercicios energéticos, práctica para la salud, por citar las más notorias.

   Sin descuidar el enfoque de nuestro hacer taichi como una práctica o entrenamiento, quizá sea bueno vivirlo en y para la muestra del día 20 de diciembre como una celebración; Celebración del encuentro con las personas con las que compartimos el espacio de práctica. Celebración del encuentro de cada uno de nosotros con un arte que vivido con Yi –intensión, atención y voluntad- nos debería procurar efectos esperados e inesperados, pero siempre favorables. Celebración de la oportunidad de tener la vivencia del cambio y sus sutiles estados en nosotros mismos. Celebración de la experiencia de dejar de ser fragmentos pegoteados de cuerpo, memoria, mente, funciones psicológicas, espiritualidad, discursos e ideas y  sentirnos íntegros; Sabiendo que estos aspectos descriptivos,- sólo separados en lo verbal y el pensamiento pero no en el vivir cotidiano- de nosotros mismos, se van a ir unificando lentamente, como es el moverse del Taichi y, llevándonos lentamente a disfrutar mejor de aquello que nos sucede, de aquello que hacemos, de aquellas personas que conocemos y de nosotros mismos en mayor amplitud.

   En fin, vivir el Taichi como un ritual ceremonial de celebración de la integración, la armonía, el equilibrio y la fluidez en nosotros y en movimiento y en cambio permanente. 

 

p.d. Sospecho que los instructores ese día nos equivocaremos “técnicamente” pero con corazón. Quedan invitados a equivocarse o no y a participar o no, con corazón. Me hice recordar un cartel en la entrada de un Club Español que decía: Entrada exclusiva para socios y no-socios.

Guillermo Sociedad Anómala